lunes 21 de diciembre de 2009

Reseña: Los siete saberes necesarios para la educación del futuro de Edgar Morin

Libro: Morín, Edgar. Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. México, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, 2001. 109 págs.

En la actualidad el tema de la educación preocupa a muchos, particularmente a organizaciones internacionales, gobiernos y entidades económicas pues en ésta descansa el futuro de pueblos, naciones y el mundo entero; también, la educación es un bastión de poder en donde se puede dogmatizar, instruir, capacitar, aleccionar y/o adoctrinar a las personas. En particular, una de las principales organizaciones internacionales, la UNESCO, preocupada en gran medida en el futuro de la educación y sus repercusiones en las sociedades actuales ha promovido líneas de investigación para crear el debate con respecto a este tema. Existen dos aspectos en las que se preocupa este organismo: el futuro viable donde “... la democracia, la equidad y la justicia social, la paz y la armonía con nuestro entorno natural deben ser palabras calve de este mundo en devenir”; el otro aspecto, la educación como “... la fuerza del futuro porque constituye uno de los instrumentos más poderosos para realizar el cambio”.

No es nada nuevo destacar que la configuración de las sociedades en la actualidad no es la misma que los siglos pasados, pero desde la llegada de la electrónica como motor tecnológico ha reconfigurado la forma como se percibe el mundo y lo ha extendido de manera importante, de tal forma que los problemas característicos de nuestras sociedades se fundamentan en tres aspectos que la UNESCO menciona: “... complejidad creciente, la rapidez de los cambios y lo imprevisible que caracteriza nuestro mundo”. Los problemas que plantea la UNESCO tienen una finalidad: la viabilidad y durabilidad. Pero, ¿qué es lo que significa viabilidad? El Diccionario de la Real Academia Española lo define como una cualidad de vivir con fuerza, robustez; por otra parte, la cualidad de durable se define como la subsistencia, la permanencia de las cosas, en este caso de las cosas necesarias para que las sociedades funcionen.

Ambos conceptos definen a la sustentabilidad como las acciones y efectos que producen la conservación y defensa. Con base en ésto, el futuro como lo visualiza la UNESCO debe ser sustentable y con base en ésto, pretende abordar el problema alrededor de este concepto al solicitar a Edgar Morín analice la educación desde una perspectiva compleja y abrir un diálogo abierto frente  los problemas que la UNESCO ha manifestado. El resultado de ésto es el texto Los siete saberes necesarios para la educación del futuro.
Antes de comenzar a analizar el texto, es necesario definir con precisión el término complejidad para evitar caer en un sofisma que no permita realizar un análisis objetivo o por lo menos una primera aproximación al texto de Morín. El Diccionario de la Real Academia Española define la complejidad como una cualidad en la que se determina que algo está compuesto de elementos diversos aunque también refiere, en una segunda acepción, a un sinónimo de  complicado, enmarañado o difícil. ¿Cómo define lo complejo Morín? En una revisión de la obra de Morín se encuentra que su definición de complejidad se ajusta a la primera definición. Eso quiere decir que los elementos que conviven en la complejidad poseen muchas dimensiones y que explica de manera extensa en toda su obra y particularmente en el libro que se analiza, particularmente el ámbito educativo.

¿Cuáles son los siete saberes que desde la teoría compleja, Edgar Morín nos ofrece para una propuesta para la educación del futuro que sea viable y durable, es decir también sustentable para afrontar los problemas de incertidumbre y rapidez que en la mayoría de las ocasiones se convierte en urgencia, además de la comprensión de las relaciones de los elementos que determinan esta complejidad que no sólo crece sino que también se expande? En realidad es una pregunta que tiene muchas aristas que no se logran comprender sino se tiene el fundamento de la teoría de donde proviene, en este caso de la teoría compleja de E. Morín. La primera, el conocimiento debe conjuntar las diversas formas que se presentan evitando caer en una tendencia dogmática, adoctrinadora, a esto se refiere Morín al comentar sobre el error y la ilusión inherentes en la construcción del conocimiento como un obstáculo en la viabilidad del futuro. El segundo saber, la pertinencia del conocimiento que advierte sobre la fragmentación del mismo que no permite interpretar de forma precisa los problemas que el ser humano enfrenta; la intención consiste en ubicar en el contexto el conocimiento e integrando cada una de las áreas del conocimiento siguiendo el desarrollo de una “... aptitud natural de la inteligencia humana”. El tercer saber, la enseñanza de condición humana en donde se determina las relaciones de la unidad y la diversidad de lo humano; es aquí donde se conjugan las relaciones de pluriculturalidad, multiculturalidad, transculturalidad e interculturalidad de los pueblos y sociedades del mundo. La identidad terrenal como el cuarto saber se aboca a enseñar la relación del hombre y su medio ambiente como un integrante más de ecosistemas, de forma particular y el entorno planetario más ampliamente. El quinto saber relacionando con los vertiginosos cambios dentro de las sociedades promovidos por la tecnologías electrónicas sin duda también en las fusiones de éstas con la biología, Edgar Morín presenta principios que hagan a un lado los conocimientos que basan su existencia en el determinismo para dar paso a conceptos más dinámicos que permitan afrontar nuevas realidades y con ello, solucionar problemas que de antemano se puede observar en el mundo, poco a poco se han convertido en antiquísimos dando pie a la pérdida de sentido y convirtiendo a la modernidad en postmodernidad. La comunicación, el problema de la intersubjetividad que la filosofía ha manifestado es el sexto saber que aborda Morín determinado en la comprensión como un “... tiempo, medio y fin de la comunicación humana”. Por último la ética humana desde sus diversos niveles (individuo, sociedad y especie) será la directriz que guíe el comportamiento humano e integre los anteriores saberes antes descritos de manera general.

Cada uno de estos elementos es necesario estudiarlos con detenimiento y construir una base de conocimientos que permita constituir una vida en el futuro viable, o en otras palabras no tienda a la destrucción. La educación basada en estos saberes y junto a la reflexión sobre la  vocación, la libertad, la ciudadanía, la comunidad, la democracia, el socialismo y posiblemente en la construcción de nuevos modelos económicos evitando los ciclos interminables de crisis económicas que sólo promueven malestar dentro de la sociedad, permitan construir una alternativa viable y duradera, sustentable como es la intención de la UNESCO.

viernes 18 de diciembre de 2009

Reseña: Eros en el aula de Miguel Escobar Guerrero; un acercamiento a la pedagogía erótica

Libro: Escobar Guerrero, Miguel. Eros en el Aula. Diálogos con YMAR. [En línea]. Disponible en: http://www.lrealidad.filos.unam.mx/eros_en_el_aula. [Consulta Noviembre 10, 2009].

Un primer cuestionamiento que nos viene a la mente con la posibilidad de relacionar el eros con el aula es la preocupación que este dios mitológico se encuentre dentro del espacio considerado para la formación e instrucción de jóvenes generaciones. Para empezar es importante analizar el contexto y determinar ciertos referentes que permitan comprender como el autor, Miguel Escobar, llega a construir esta idea que, de entrada implica cierto grado de escándalo o por lo menos de reserva. Éstas situaciones nacen del significado actual de la palabra. El Diccionario de la Real Academia Española la define como un “conjunto de tendencias e impulsos sexuales de la persona”. Nada más lejos de la realidad de lo que Miguel Escobar explica en su libro; el va más allá del significado actual y recupera el significado etimológico de la palabra y nos muestra su origen, su razón de ser, su significación y su forma que nos lleva a pronunciar una sola palabra: amor.

Amor en el aula es la idea que Miguel Escobar nos ofrece a lo largo de las páginas dedicadas a la pedagogía erótica. Es también importante decir que lo erótico -otra palabra que rescata el autor-, no es necesariamente lo que parece como ha ocurrido con la palabra eros. La intención de la palabra erótica que califica a la pedagogía de Miguel Escobar no se traduce en la excitación del apetito sexual sino en el apetito de conocimiento a través del amor, es decir en la necesaria conformación de la sociedad que por demás muestra una clara declinación en la manos de un liberalismo que se dice ser nuevo, de la “mano invisible” del mercado y de una visión utilitarista como resultado de la conjunción de los elementos que promueven una destrucción del ser humano. El autor lo identifica a través del psicoanálisis social como la pulsión de muerte tomando los escritos de Freud y de su mentor Fernando Martínez. La propuesta consiste en renovar el significado del eros desde la perspectiva del amor, seduciendo hacia una amor sensual es decir que satisfaga los sentidos, deleitándonos con el conocimiento dentro del aula. El mismo autor lo afirma cuando dice:

Pero toda esta investigación sobre la lectura de la realidad, YMAR, gracias a nuestro erotismo, me llevó a la pedagogía erótica, a entender desde ella al acto pedagógico como un acto de pulsión de vida y, por lo tanto, de observación y de análisis de lo que sucede actualmente en el aula –reflejo de alguna forma de lo que sucede en el ámbito social−, o sea, reflejo de la muerte del conocimiento como esperanza, como utopía, como lucha; el reinado de la pulsión de muerte.1

Eros: amor, erotismo: deleite y gusto, seducir: cautivar hacia el conocimiento son los tres elementos que conjunta Miguel Escobar para tranformarlo en una metodología, en un camino, una alternativa educativa que resista no en el sentido de tolerar, aguantar o sufrir, tampoco en el de combatir sino en la oposición de las acciones o violencias que la actualidad se manifiestan a través de los modelos económicos y políticos que dejan a un  lado el desarrollo de un modelo social más justo, más equitativo y que nos muestra el autor a través del diálogo con YMAR, su musa, permitiéndonos experimentar esa seducción desde una situación cotidiana como es el cultivo del amor entre dos personas. El diálogo lleva través de diversos matices que hacen recordar muchas de la problemáticas actuales que el autor nos deja entrever entre líneas aquellas ínfimas trazas de inconsciente que el ser humano posee y que dejan una huella perturbable durante toda la vida y que produce la pulsión de destrucción que Freud aborda en El malestar de la cultura. La propuesta de Miguel Escobar de cambiar la pulsión de destrucción por una pulsión de vida, Eros en lugar de Thanatos traducida a una pedagogía erótica no sólo ve nacer en la cotidianidad que el diálogo con YMAR ofrece sino también en los escritos de Freud y los de Fernando Martínez en el ámbito del psicoanálisis social, también se enriquecen con las ideas de Paulo Freire y las ideas surgidas del Movimiento Zapatista. Ésto implica que Eros en el aula, no sólo permanece en el teoría estática sino que se manifesta en su propia dinámica abordando estos conceptos que de antemano derivan en problemáticas muy agudas en las sociedades de nuestro tiempo como es el problema de la intersubjetividad, la pluralidad, la vocación, entre otros más. La Pedagogía erótica, eros en el aula nos impone en la reflexión necesaria de nuestro tiempo no en la medida de dogmatizar sino de liberar al ser humano de la pulsión de muerte. La propuesta en sí es interesante más porque busca relacionar esos mundos hoy excluyentes del aula y la realidad a través de un método que sirve a Miguel Escobar como guía de sus investigaciones: La lectura de la realidad en el aula.

Notas
1 Miguel Escobar Guerrero. Eros en el Aula. Diálogos con YMAR. [En línea]. Disponible en: http://www.lrealidad.filos.unam.mx/eros_en_el_aula. [Consulta Noviembre 10, 2009]. Pág. 92.

jueves 23 de abril de 2009

La educación y la Revolución Mexicana

¿Cómo podemos transformar una sociedad sino se tiene conciencia de nuestra historia? Esta falta de memoria es un síntoma de nuestro tiempo y eso han manifestado diversos autores, uno de ellos es precisamente Eric Hobsbawn cuando dice:

La destrucción del pasado o más bien de los mecanismos sociales que vinculan la experiencia contemporánea del individuo con la de generaciones anteriores es uno de los fenómenos más característicos y extraños de las postrimerías del Siglo XX [es decir,] hombres y mujeres [...] crecen en una suerte de presente permanente sin relación orgánica alguna con el pasado del tiempo con el que viven.1

Este síntoma es un mal de nuestro tiempo que se ha integrado a la vida cotidiana de las personas. Pero qué hay de los profesionales de la educación, en caso particular, los pedagogos que inmersos en la vastedad de la educación, en ocasiones implementan o más bien, implantan estrategias educativas diseñadas para un tipo de sociedad diferente, dejándose llevar por la ilusión que la educación es la panacea, la solución de todos los males. Posiblemente, la solución o el problema no está en la educación sino en el ser humano.

¿Cómo implementar estrategias educativas si no se conoce la historia de una sociedad? Es como construir una casa sin cimientos que inevitablemente se derrumbará; final análogo de muchas estrategias educativas que por su naturaleza son buenas pero han fracasado por diversas circunstancias y entre éstas, el pobre conocimiento de la historia, en caso particular, de México. ¿Qué factores influyen en el fracaso de estas estrategias? Uno de estos factores es el cambio en el orden político, económico o social sin importar donde provenga, éste producirá una transformación. En el caso de México, la Revolución Mexicana determina esta transformación social en el cual se destruye el sistema promovido por un Estado oligárquico y neocolonial para pasar a otro tipo de Estado que buscaba reorganizarse y consolidarse en la primera mitad del Siglo XX.2 El periodo de la Revolución Mexicana se ubica en tres fases determinantes para su estudio. De 1908 a 1911 se manifiesta como un movimiento político donde la oposición electoral era la principal herramienta de contienda para buscar la transformación del país; después de 1911, el movimiento abandonó el terreno político para convertirse en un movimiento social más amplio que integra cada uno de los estratos sociales en ese tiempo, hasta llegar a los años de 1913 y 1914, en un periodo revolucionario que servirá de ajuste y fundamentación de un Estado que determinará su hegemonía en los años siguientes.

Pero, ¿qué ocurre con la educación durante estos años que la transformación social es intensa? En el periodo del Porfiriato surgieron grandes pedagogos preocupados por las condiciones educativas del país, principalmente por el abandono de la eduación en el ámbito rural.3 Todos estos pedagogos comaprtían la idea que "la educación popular era universalmente reconocida como el instrumento único que podía conducir al país a tan ansiado progreso"4 El problema no radica en que si la educación llegaba o no a los ámbitos rurales sino en la idea de tener una visión de un México fragmentado; de ahí parte la hipótesis que la educación no es el problema sino el hombre en sí mismo. La población indígena era -y lo sigue siendo-, la excluída de muchos beneficios de una sociedad porfirista, revolucionaria y postrevolucionaria, cuya herencia llega hasta el México contemporáneo. Este hecho es una constante en las tres etapas de la Revolución y se puede constatar la posición indígena en este periodo en los números 3 y 4 del Boletín de Instrucción Pública:

¿Cómo ha de poder esa raza indígena constituir una fuerza viva en la nacionalidad mexicana, cuando carece de la comunidad del lenguaje y cuando por tal carencia no hay homogeneidad entre sus hábitos y los del resto de la población mexicana y hay una distancia inmensa en cuanto a sus ideales5

Entonces, ¿cuál era la relación entre los indígenas y el resto de la población mexicana? Pues hay una clara división que los indígenas no son mexicanos y que se pretende que lo sean para quen constituyan "una fuerza viva en la nacionalidad mexicana". El estudio de este periodo da pistas de esta relación que hasta  estos tiempos se mantiene como un problema educativo; ejemplo de esto es la iniciativa de ley de las escuelas de instrucción rudimentaria en 1911 que su intención más que promover una educación popular sirvió como "... medida urgente del régimen pofirista ante la acción revolucionaria de los maderistas".6 Se constata con otros hechos esta visión de los indígenas de forma constante: Vasconcelos y su ideal de "raza cósmica",7 la conveniencia del grupo de poder en consenso con las bases sociales para mantener su hegemonía,8 la escuela como motor para el desarrollo económico buscando una integración por medio de este y no por una identidad cultural,9 entre otros más.

¿Cómo implementar estrategias de educación con una visión fragmentada? ¿Cómo entender a la educación mexicana sin considerar a toda su población? Son preguntas que derivan de este periodo histórico de la Revolución Méxicana, que aún tienen vigencia y posiblemente la seguirán teniendo. Pero algo más se debe reflexionar y siguiendo la tradición de pertenencia en la pedagogía, posiblemente el Sistema Educativo Méxicano se ha esforzado en promover una pedagogía de la exclusión y los profesionales de la educación en cierta medida no han podido concretar una solución real al problema o bien, se han dejado seducir ante la costumbre del consenso dejándose llevar por el tobogan de la hegemonía de los grupos de poder.

Notas
1 Eric Hobsbawn. (1995). "vista panorámica del Siglo XX" en Historia del Siglo XX. Barcelona: Crítica. p. 1.
2 Javier GarciaDiego. (2004). "La Revolución" en Nueva Historia Mínima de México. México: COLMEX/SEP. p. 225.
3 Josefina Z. Vázquez. (2000). "Revolución Mexicana". En: Nacionalismo y Educación en México. México: COLMEX. pág. 105.
4 Loc. cit.
5 Boletìn de Instrucción Pública, números 3 y 4 (1912). Pág. 349 apud Josefina Z. Vázquez. (2000). "La Revolución Méxicana". En: Nacionalismo y Educación en México. México: COLMEX. pág. 106.
6 Carlos Gómez Nava. (2001). "La Revolución Mexicana y la educación popular". En: Historia de la educación pública en México. México: SEP/FCE. pág. 127.
7 Carlos Ornelas. (1995). "El cambio profundo: La creación de la Secretaría de Educación Pública" En: El Sistema Educativo Mexicano. México: FCE. págs. 99-106.
8 Lorenzo Meyer. (2002). "La institucionalización del nuevo régimen". En: Historia General de México. Versión 2000. México: COLMEX/Centro de Estudios Históricos. Págs. 823-846.
9 Carlos Ornelas. (1995). "Los tiempos de Bassols: La segunda reforma profunda" En: El Sistema Educativo Mexicano. México: FCE. págs. 106-115.

sábado 13 de diciembre de 2008

Discurso a la segunda generación de graduados de CCPM pronunciado el día 12 de diciembre de 2008 por José Daniel Guerrero Gálvez

Buenas tardes a todos. Es muy agradable tener a todos presentes en este día para celebrar la graduación de una nueva generación de alumnos que nuestra escuela a preparado a lo largo de más de dos años. Bienvenidos.

Las palabras que les dirigiré son breves y por demás buscan no sólo felicitarles por el logro alcanzado en sus estudios de computación sino en alentarlos en la continuación de éstos que necesariamente no tienen que ser dentro del ámbito de las Tecnologías de información y Comunicación que más de una capacitación ha llegado a trastocar la forma como percibimos al mundo y la relación que llevamos con éste. Por supuesto, ésto genera problemas pero digánme qué generación a lo largo de la historia del hombre no ha tenido problemas propios de su espacio y tiempo histórico. Por eso somos la especie pensante, no conozco otra hasta este momento; tal vez en el futuro, uno nunca sabe.

Pero esa condición de ser pensantes implica no sólo la libertad de elegir sino la responsabilidad que conlleva en prepararse cada día, entre otras cosas más. Sí, han terminado sus carreras pero ¿eso bastará? y parafraseando a Edgar Allan Poe, "sólo eso y nada más". Más que una afirmación deberíamos encerrar esta frase entre signos de interrogación, cambia todo el sentido a una pregunta que cada uno de los que estamos aquí presentes, sin excepción deberíamos hacernos: ¿Sólo eso y nada más? Es con esta pregunta que me interesa que reflexionemos pues a todos nos toca nuestra parte en este asunto.

Hace años en una graduación en la cual estuve presente, así como ustedes, sentado, escuchando las palabras del entonces director de la Facultad (que me disculparán si no son textuales, a mi edad es más frecuente que erija monumentos a Alzheimer aunque también considero digno de un un estudio psicoanálitico esta perdida de memoria, o de espanto aludiendo al Dr. Nestor Braunstein pero, eso será otra historia). El director, como decía, nos mencionaba que había dos carreras que inevitablemente las teníamos perdidas: la de la vida y la de la tecnología. La vida que inevitablemente se va con el tiempo y que si no administramos bien de pronto nos damos cuenta que han pasado los años en la que no hemos hecho nada por nosotros, ni por los demás; el de la tecnología, tan dinámica como desde sus orígenes se ha caracterizado, es imposible saber lo último que ha producido, sólo podemos seguir sus avances sin llegar a emparejarnos con ella y les diré que a pesar de ésto, no debemos dejar perderla de vista pues en nuestras sociedades atrasarse en esta carrera tecnológica implica una desactualización que puede llevarnos a la obsolescencia y todo lo obsoleto es al final, desechado.

Por eso, no debemos dejar de estudiar, siempre preparándonos, manteniéndonos actualizados en el ramo que hemos decidido desarrollar nuestras capacidades sin olvidar que la computación, las herramientas tecnológicas son precisamente eso, herramientas y que la calidad humana se da en la medida que nos formemos como seres humanos a través de la lectura, la escritura, la reflexión que implica nuestra relación con los otros. Sí, lo sé, ¿a qué hora? y yo les respondo: si no es ahora, ¿cuándo?  Recuerden la carrera con la vida pero si quieren algo más fuerte, puedo utilizar una frase en latín, memento mori que significa en español: recuerda la muerte.

Sólo recuerden, por favor, sí hay que celebrar. Este logro no se escatima pero como todo en la vida es un peldaño para el siguiente aunque algunos se les ha olvidado eso e insisten en vivir al día. ¿Qué van hacer mañana?

Gracias.

viernes 7 de noviembre de 2008

Discurso a la primera generación de graduados en CCPM pronunciado el 6 de noviembre de 2008 por José Daniel Guerrero Gálvez

Buenas tardes. Graduados, familiares y autoridades de la escuela.

A lo largo de más de dos años siempre nos hemos reunido para tomar clases en diferentes horarios ya sea en aulas o en laboratorios según como la marcaba el rol o las necesidades del mismo grupo; en esta ocasión, no es para eso. Nuestra reunión ya no será una clase, ni una práctica de laboratorio, ni tiempo libre; esta reunión se acompaña de una celebración. Una celebración que ya es una realidad: su graduación.

Cada uno de ustedes se ha esforzado en todo este tiempo en gran manera, son un grupo selecto pues muchos se han quedado en el camino por diversas causas o más bien, parafraseando aquel filósofo, Ortega y Gasset, somos producto de nuestras circunstancias y ustedes ha diferencia de ellos, están aquí y han hecho que esas circunstancias les sean favorables en una calidad que les otorga el ser graduados. Y muy bien acompañados por cierto: sus papás, mamás, hermanos, esposas, esposos, sus familiares más cercanos y amigos. Con esas personas que a lo largo de este tiempo los han apoyado ya sea económica o moralmente, o ambas; a ustedes, muchas gracias. También no podemos olvidar de aquellas personas que por su propio esfuerzo se han procurado su estudio, es un esfuerzo que debe distinguirse también. A todos ustedes, graduados y familiares muchas felicidades pues de otra forma, la posibilidad de esta celebración no existiría.

Pero éste no es el final, vivimos en una sociedad que concibe al ser humano de forma diferente inclusive en el siglo pasado y, no hablo de hombres y mujeres porque es sospecha de sexismo. Antes bastaba con tener un oficio, se estudiaba, terminaba sus estudios, literalmente uno se olvidaba de la escuela. Ahora en la actualidad no ocurre lo mismo, en estos tiempos la educación es para toda la vida pues las mismas circunstancias sociales lo demandan. Hoy, sí, son graduados y nos tomaremos un momento... más bien algunos porque nos lo merecemos, se lo merecen para celebrarlo pero mañana hay que pensar el siguiente paso. Hay mucho por hacer, no sólo aprendiendo computación. Hay idiomas, hay que terminar la prepa, la licenciatura, por que no, la maestría y con ambición un doctorado ya sea en México o en el extranjero. Gracias a Dios, existe el Internet y las posibilidades de la educación a distancia es una realidad, y si es abierta, mucho mejor. Por experiencia propia se los digo.

Graduados, invitados. La celebración que tenemos sólo es una etapa intermedia de nuestra formación pues el desarrollo del ser humano es inacabable y el límite es el descanso en paz. Mientras nuestra vitalidad nos lo permita debemos trabajar por nuestra areté, aquello que los filosofos griegos consideraban el máximo grado que el ser humano puede llegar, en una palabra: la excelencia. El buen filósofo hispanomexicano Eduardo Nicol lo resumió en tres palabras paideia, autognosis y autarkia: la educación, el conocimiento de uno mismo y, el dominio de uno mismo.

Así que la invitación está hecha y nuestros caminos, tengan por seguro que se encontrarán tanto en forma presencial como virtual ahora el mundo es aún más pequeño o tiende a serlo más. Mientras tanto, en estos momentos celebremos a nuestros graduados, mañana empezaremos a pensar en el siguiente paso.

Gracias.

jueves 25 de septiembre de 2008

Miércoles de 7 a 9 de la noche - Tercera parte

En las últimas sesiones con el Dr. Braunstein se ha abordado los vínculos de los psicoanálistas y sus analizantes: Freud, Lacan, Jung y sus respectivos pacientes. El tema se ha desarrollado en el discurso no sólo de las historias clínicas desarrollados en las terapias de cada uno de estos pacientes sino también de la perspectiva que tienen éstos de sus psicoanálistas. El resultado me ha parecido extraño de gran manera pero no negaré que posee una seducción que llama mi atención más con respecto al discurso que presentan estos pacientes al relatar las terapias que vivieron con sus psicoanálistas.

Este discurso y su estudio tiene una relación con la intención personal, nacida hace tiempo, de mejorar mi escritura. Encontré un libro de origen argentino sobre la lectura y la escritura universitarias[1] que aborda estas dos prácticas desde un punto de vista semiológico. Aquí es donde está el punto de intersección entre el discurso de estos pacientes y su interpretación semiológica ¿que relaciones unen estos hechos con este concepto cuando la memoria da cuenta del inconsciente?

Notas
[1] Nogueira, Sylvia (coordinadora). Manual de lectura y escritura universitarias. Prácticas de taller. 2a ed. corregida. Buenos Aires, Editorial Biblos, 2003. 184 págs. (Colección Semiología).

sábado 23 de agosto de 2008

Miércoles de 7 a 9 de la noche - Segunda Parte

El 20 de agosto inició la primera sesión del Dr. Braunstein. El salón estaba repleto, muchos de nosotros nos quedamos ya sentados en el piso o bien de pie durante el tiempo que duró la sesión. Considerando que el seminario es la continuación de otros, me encuentro en desventaja con respecto a la documentación, afortunadamente el sitio del Dr. Braunstein ofrece la memoria del seminario y adicionalmente dos libros que son compilaciones del seminario desde el semestre 2006-2. Los títulos de estos libros son: Memoria y espanto o los recuerdos de la infancia y La memoria, la inventora, ambos publicados por editorial Siglo XXI. Definitivamente, hay mucho que leer.

Por otra parte, el desarrollo de la clase se abordó el tema Memoria y justicia. La banalidad del mal. El punto de inicio fue la participación de Eichmann en El Holocausto donde se planteó la relación de la memoria como un hecho histórico y vital dentro de los marcos de justicia. Desde el punto de vista histórico, el holocausto es un ejemplo importante para el análisis propuesto y desde la perspectiva vital, de forma partícular la vida Eichmann ofrecida a través de la narrativa de Jonathan Littel en su novela Las Benévolas muesta la insustancialidad que ofrece el comportamiento de un ser humano que podría ser común a la vista del mundo pero, en el fondo de su ser habita un asesino. Ésto es lo que determina la banalidad del mal y esa hipótesis es la reflexión propuesta de esta sesión.