jueves 23 de abril de 2009

La educación y la Revolución Mexicana

¿Cómo podemos transformar una sociedad sino se tiene conciencia de nuestra historia? Esta falta de memoria es un síntoma de nuestro tiempo y eso han manifestado diversos autores, uno de ellos es precisamente Eric Hobsbawn cuando dice:

La destrucción del pasado o más bien de los mecanismos sociales que vinculan la experiencia contemporánea del individuo con la de generaciones anteriores es uno de los fenómenos más característicos y extraños de las postrimerías del Siglo XX [es decir,] hombres y mujeres [...] crecen en una suerte de presente permanente sin relación orgánica alguna con el pasado del tiempo con el que viven.1

Este síntoma es un mal de nuestro tiempo que se ha integrado a la vida cotidiana de las personas. Pero qué hay de los profesionales de la educación, en caso particular, los pedagogos que inmersos en la vastedad de la educación, en ocasiones implementan o más bien, implantan estrategias educativas diseñadas para un tipo de sociedad diferente, dejándose llevar por la ilusión que la educación es la panacea, la solución de todos los males. Posiblemente, la solución o el problema no está en la educación sino en el ser humano.

¿Cómo implementar estrategias educativas si no se conoce la historia de una sociedad? Es como construir una casa sin cimientos que inevitablemente se derrumbará; final análogo de muchas estrategias educativas que por su naturaleza son buenas pero han fracasado por diversas circunstancias y entre éstas, el pobre conocimiento de la historia, en caso particular, de México. ¿Qué factores influyen en el fracaso de estas estrategias? Uno de estos factores es el cambio en el orden político, económico o social sin importar donde provenga, éste producirá una transformación. En el caso de México, la Revolución Mexicana determina esta transformación social en el cual se destruye el sistema promovido por un Estado oligárquico y neocolonial para pasar a otro tipo de Estado que buscaba reorganizarse y consolidarse en la primera mitad del Siglo XX.2 El periodo de la Revolución Mexicana se ubica en tres fases determinantes para su estudio. De 1908 a 1911 se manifiesta como un movimiento político donde la oposición electoral era la principal herramienta de contienda para buscar la transformación del país; después de 1911, el movimiento abandonó el terreno político para convertirse en un movimiento social más amplio que integra cada uno de los estratos sociales en ese tiempo, hasta llegar a los años de 1913 y 1914, en un periodo revolucionario que servirá de ajuste y fundamentación de un Estado que determinará su hegemonía en los años siguientes.

Pero, ¿qué ocurre con la educación durante estos años que la transformación social es intensa? En el periodo del Porfiriato surgieron grandes pedagogos preocupados por las condiciones educativas del país, principalmente por el abandono de la eduación en el ámbito rural.3 Todos estos pedagogos comaprtían la idea que "la educación popular era universalmente reconocida como el instrumento único que podía conducir al país a tan ansiado progreso"4 El problema no radica en que si la educación llegaba o no a los ámbitos rurales sino en la idea de tener una visión de un México fragmentado; de ahí parte la hipótesis que la educación no es el problema sino el hombre en sí mismo. La población indígena era -y lo sigue siendo-, la excluída de muchos beneficios de una sociedad porfirista, revolucionaria y postrevolucionaria, cuya herencia llega hasta el México contemporáneo. Este hecho es una constante en las tres etapas de la Revolución y se puede constatar la posición indígena en este periodo en los números 3 y 4 del Boletín de Instrucción Pública:

¿Cómo ha de poder esa raza indígena constituir una fuerza viva en la nacionalidad mexicana, cuando carece de la comunidad del lenguaje y cuando por tal carencia no hay homogeneidad entre sus hábitos y los del resto de la población mexicana y hay una distancia inmensa en cuanto a sus ideales5

Entonces, ¿cuál era la relación entre los indígenas y el resto de la población mexicana? Pues hay una clara división que los indígenas no son mexicanos y que se pretende que lo sean para quen constituyan "una fuerza viva en la nacionalidad mexicana". El estudio de este periodo da pistas de esta relación que hasta  estos tiempos se mantiene como un problema educativo; ejemplo de esto es la iniciativa de ley de las escuelas de instrucción rudimentaria en 1911 que su intención más que promover una educación popular sirvió como "... medida urgente del régimen pofirista ante la acción revolucionaria de los maderistas".6 Se constata con otros hechos esta visión de los indígenas de forma constante: Vasconcelos y su ideal de "raza cósmica",7 la conveniencia del grupo de poder en consenso con las bases sociales para mantener su hegemonía,8 la escuela como motor para el desarrollo económico buscando una integración por medio de este y no por una identidad cultural,9 entre otros más.

¿Cómo implementar estrategias de educación con una visión fragmentada? ¿Cómo entender a la educación mexicana sin considerar a toda su población? Son preguntas que derivan de este periodo histórico de la Revolución Méxicana, que aún tienen vigencia y posiblemente la seguirán teniendo. Pero algo más se debe reflexionar y siguiendo la tradición de pertenencia en la pedagogía, posiblemente el Sistema Educativo Méxicano se ha esforzado en promover una pedagogía de la exclusión y los profesionales de la educación en cierta medida no han podido concretar una solución real al problema o bien, se han dejado seducir ante la costumbre del consenso dejándose llevar por el tobogan de la hegemonía de los grupos de poder.

Notas
1 Eric Hobsbawn. (1995). "vista panorámica del Siglo XX" en Historia del Siglo XX. Barcelona: Crítica. p. 1.
2 Javier GarciaDiego. (2004). "La Revolución" en Nueva Historia Mínima de México. México: COLMEX/SEP. p. 225.
3 Josefina Z. Vázquez. (2000). "Revolución Mexicana". En: Nacionalismo y Educación en México. México: COLMEX. pág. 105.
4 Loc. cit.
5 Boletìn de Instrucción Pública, números 3 y 4 (1912). Pág. 349 apud Josefina Z. Vázquez. (2000). "La Revolución Méxicana". En: Nacionalismo y Educación en México. México: COLMEX. pág. 106.
6 Carlos Gómez Nava. (2001). "La Revolución Mexicana y la educación popular". En: Historia de la educación pública en México. México: SEP/FCE. pág. 127.
7 Carlos Ornelas. (1995). "El cambio profundo: La creación de la Secretaría de Educación Pública" En: El Sistema Educativo Mexicano. México: FCE. págs. 99-106.
8 Lorenzo Meyer. (2002). "La institucionalización del nuevo régimen". En: Historia General de México. Versión 2000. México: COLMEX/Centro de Estudios Históricos. Págs. 823-846.
9 Carlos Ornelas. (1995). "Los tiempos de Bassols: La segunda reforma profunda" En: El Sistema Educativo Mexicano. México: FCE. págs. 106-115.

sábado 13 de diciembre de 2008

Discurso a la segunda generación de graduados de CCPM pronunciado el día 12 de diciembre de 2008 por José Daniel Guerrero Gálvez

Buenas tardes a todos. Es muy agradable tener a todos presentes en este día para celebrar la graduación de una nueva generación de alumnos que nuestra escuela a preparado a lo largo de más de dos años. Bienvenidos.

Las palabras que les dirigiré son breves y por demás buscan no sólo felicitarles por el logro alcanzado en sus estudios de computación sino en alentarlos en la continuación de éstos que necesariamente no tienen que ser dentro del ámbito de las Tecnologías de información y Comunicación que más de una capacitación ha llegado a trastocar la forma como percibimos al mundo y la relación que llevamos con éste. Por supuesto, ésto genera problemas pero digánme qué generación a lo largo de la historia del hombre no ha tenido problemas propios de su espacio y tiempo histórico. Por eso somos la especie pensante, no conozco otra hasta este momento; tal vez en el futuro, uno nunca sabe.

Pero esa condición de ser pensantes implica no sólo la libertad de elegir sino la responsabilidad que conlleva en prepararse cada día, entre otras cosas más. Sí, han terminado sus carreras pero ¿eso bastará? y parafraseando a Edgar Allan Poe, "sólo eso y nada más". Más que una afirmación deberíamos encerrar esta frase entre signos de interrogación, cambia todo el sentido a una pregunta que cada uno de los que estamos aquí presentes, sin excepción deberíamos hacernos: ¿Sólo eso y nada más? Es con esta pregunta que me interesa que reflexionemos pues a todos nos toca nuestra parte en este asunto.

Hace años en una graduación en la cual estuve presente, así como ustedes, sentado, escuchando las palabras del entonces director de la Facultad (que me disculparán si no son textuales, a mi edad es más frecuente que erija monumentos a Alzheimer aunque también considero digno de un un estudio psicoanálitico esta perdida de memoria, o de espanto aludiendo al Dr. Nestor Braunstein pero, eso será otra historia). El director, como decía, nos mencionaba que había dos carreras que inevitablemente las teníamos perdidas: la de la vida y la de la tecnología. La vida que inevitablemente se va con el tiempo y que si no administramos bien de pronto nos damos cuenta que han pasado los años en la que no hemos hecho nada por nosotros, ni por los demás; el de la tecnología, tan dinámica como desde sus orígenes se ha caracterizado, es imposible saber lo último que ha producido, sólo podemos seguir sus avances sin llegar a emparejarnos con ella y les diré que a pesar de ésto, no debemos dejar perderla de vista pues en nuestras sociedades atrasarse en esta carrera tecnológica implica una desactualización que puede llevarnos a la obsolescencia y todo lo obsoleto es al final, desechado.

Por eso, no debemos dejar de estudiar, siempre preparándonos, manteniéndonos actualizados en el ramo que hemos decidido desarrollar nuestras capacidades sin olvidar que la computación, las herramientas tecnológicas son precisamente eso, herramientas y que la calidad humana se da en la medida que nos formemos como seres humanos a través de la lectura, la escritura, la reflexión que implica nuestra relación con los otros. Sí, lo sé, ¿a qué hora? y yo les respondo: si no es ahora, ¿cuándo?  Recuerden la carrera con la vida pero si quieren algo más fuerte, puedo utilizar una frase en latín, memento mori que significa en español: recuerda la muerte.

Sólo recuerden, por favor, sí hay que celebrar. Este logro no se escatima pero como todo en la vida es un peldaño para el siguiente aunque algunos se les ha olvidado eso e insisten en vivir al día. ¿Qué van hacer mañana?

Gracias.

viernes 7 de noviembre de 2008

Discurso a la primera generación de graduados en CCPM pronunciado el 6 de noviembre de 2008 por José Daniel Guerrero Gálvez

Buenas tardes. Graduados, familiares y autoridades de la escuela.

A lo largo de más de dos años siempre nos hemos reunido para tomar clases en diferentes horarios ya sea en aulas o en laboratorios según como la marcaba el rol o las necesidades del mismo grupo; en esta ocasión, no es para eso. Nuestra reunión ya no será una clase, ni una práctica de laboratorio, ni tiempo libre; esta reunión se acompaña de una celebración. Una celebración que ya es una realidad: su graduación.

Cada uno de ustedes se ha esforzado en todo este tiempo en gran manera, son un grupo selecto pues muchos se han quedado en el camino por diversas causas o más bien, parafraseando aquel filósofo, Ortega y Gasset, somos producto de nuestras circunstancias y ustedes ha diferencia de ellos, están aquí y han hecho que esas circunstancias les sean favorables en una calidad que les otorga el ser graduados. Y muy bien acompañados por cierto: sus papás, mamás, hermanos, esposas, esposos, sus familiares más cercanos y amigos. Con esas personas que a lo largo de este tiempo los han apoyado ya sea económica o moralmente, o ambas; a ustedes, muchas gracias. También no podemos olvidar de aquellas personas que por su propio esfuerzo se han procurado su estudio, es un esfuerzo que debe distinguirse también. A todos ustedes, graduados y familiares muchas felicidades pues de otra forma, la posibilidad de esta celebración no existiría.

Pero éste no es el final, vivimos en una sociedad que concibe al ser humano de forma diferente inclusive en el siglo pasado y, no hablo de hombres y mujeres porque es sospecha de sexismo. Antes bastaba con tener un oficio, se estudiaba, terminaba sus estudios, literalmente uno se olvidaba de la escuela. Ahora en la actualidad no ocurre lo mismo, en estos tiempos la educación es para toda la vida pues las mismas circunstancias sociales lo demandan. Hoy, sí, son graduados y nos tomaremos un momento... más bien algunos porque nos lo merecemos, se lo merecen para celebrarlo pero mañana hay que pensar el siguiente paso. Hay mucho por hacer, no sólo aprendiendo computación. Hay idiomas, hay que terminar la prepa, la licenciatura, por que no, la maestría y con ambición un doctorado ya sea en México o en el extranjero. Gracias a Dios, existe el Internet y las posibilidades de la educación a distancia es una realidad, y si es abierta, mucho mejor. Por experiencia propia se los digo.

Graduados, invitados. La celebración que tenemos sólo es una etapa intermedia de nuestra formación pues el desarrollo del ser humano es inacabable y el límite es el descanso en paz. Mientras nuestra vitalidad nos lo permita debemos trabajar por nuestra areté, aquello que los filosofos griegos consideraban el máximo grado que el ser humano puede llegar, en una palabra: la excelencia. El buen filósofo hispanomexicano Eduardo Nicol lo resumió en tres palabras paideia, autognosis y autarkia: la educación, el conocimiento de uno mismo y, el dominio de uno mismo.

Así que la invitación está hecha y nuestros caminos, tengan por seguro que se encontrarán tanto en forma presencial como virtual ahora el mundo es aún más pequeño o tiende a serlo más. Mientras tanto, en estos momentos celebremos a nuestros graduados, mañana empezaremos a pensar en el siguiente paso.

Gracias.

jueves 25 de septiembre de 2008

Miércoles de 7 a 9 de la noche - Tercera parte

En las últimas sesiones con el Dr. Braunstein se ha abordado los vínculos de los psicoanálistas y sus analizantes: Freud, Lacan, Jung y sus respectivos pacientes. El tema se ha desarrollado en el discurso no sólo de las historias clínicas desarrollados en las terapias de cada uno de estos pacientes sino también de la perspectiva que tienen éstos de sus psicoanálistas. El resultado me ha parecido extraño de gran manera pero no negaré que posee una seducción que llama mi atención más con respecto al discurso que presentan estos pacientes al relatar las terapias que vivieron con sus psicoanálistas.

Este discurso y su estudio tiene una relación con la intención personal, nacida hace tiempo, de mejorar mi escritura. Encontré un libro de origen argentino sobre la lectura y la escritura universitarias[1] que aborda estas dos prácticas desde un punto de vista semiológico. Aquí es donde está el punto de intersección entre el discurso de estos pacientes y su interpretación semiológica ¿que relaciones unen estos hechos con este concepto cuando la memoria da cuenta del inconsciente?

Notas
[1] Nogueira, Sylvia (coordinadora). Manual de lectura y escritura universitarias. Prácticas de taller. 2a ed. corregida. Buenos Aires, Editorial Biblos, 2003. 184 págs. (Colección Semiología).

sábado 23 de agosto de 2008

Miércoles de 7 a 9 de la noche - Segunda Parte

El 20 de agosto inició la primera sesión del Dr. Braunstein. El salón estaba repleto, muchos de nosotros nos quedamos ya sentados en el piso o bien de pie durante el tiempo que duró la sesión. Considerando que el seminario es la continuación de otros, me encuentro en desventaja con respecto a la documentación, afortunadamente el sitio del Dr. Braunstein ofrece la memoria del seminario y adicionalmente dos libros que son compilaciones del seminario desde el semestre 2006-2. Los títulos de estos libros son: Memoria y espanto o los recuerdos de la infancia y La memoria, la inventora, ambos publicados por editorial Siglo XXI. Definitivamente, hay mucho que leer.

Por otra parte, el desarrollo de la clase se abordó el tema Memoria y justicia. La banalidad del mal. El punto de inicio fue la participación de Eichmann en El Holocausto donde se planteó la relación de la memoria como un hecho histórico y vital dentro de los marcos de justicia. Desde el punto de vista histórico, el holocausto es un ejemplo importante para el análisis propuesto y desde la perspectiva vital, de forma partícular la vida Eichmann ofrecida a través de la narrativa de Jonathan Littel en su novela Las Benévolas muesta la insustancialidad que ofrece el comportamiento de un ser humano que podría ser común a la vista del mundo pero, en el fondo de su ser habita un asesino. Ésto es lo que determina la banalidad del mal y esa hipótesis es la reflexión propuesta de esta sesión.

jueves 21 de agosto de 2008

Miércoles de 7 a 9 de la noche - Primera Parte

En los preparativos para la reinscripción a este semestre 2009-1 a la Universidad me encontré en una disyuntiva, respecto a las cátedras que se llevarían para este periodo de clases, entre dos opciones: "Pedagogía Contemporánea" con la Maestra Martha Diana Bosco[1] o bien "Memorias del Psicoanálisis. Construcción y descontrucción narrativas del sujeto del inconsciente" con el Doctor Braunstein.[2] Después de una revisión exhuastiva de ambos programas decidí por fin que cursaría la cátedra con el Dr. Braunstein, decisión que llegué después de reflexionar mucho.

¿Qué reflexiones me llevaron a tomar tal decisión? Primero ante todo que mi campo de acción son las tecnologías de información y comunicación como desde el ámbito de las humanidades y las ciencias sociales las han nombrado; desde la perspectiva de la ingeniería y las ciencias de la computación es simplemente informática y computación. Segundo, he dedicado gran parte de mi vida a la enseñanza de la computación y me he enfrentado a los problemas que desde el aula implica apropiarse de las tecnologías informáticas. Tercero, el problema social que se deriva de las tecnologías de la información y comunicación desde dos frentes en donde el "arma principal" es el software: libre vs propietario. Cuarto, mi preocupación manifiesta y hasta desesperada de la falta de visión de los profesionales de la educación, como he llamado a los pedagogos, tienen con respecto al dominio de estas tecnologías. Quinto, ya más global, un tanto utópica para muchos: promover el desarrollo del país desde diferentes frentes.

Pero ¿porque el psicoanálisis y no la pedagogía contemporánea? Siempre escucho a los que no quieren estudiar computación principalmente gente grande, que es algo que no se les da, que no nacieron para ello, que las nuevas generaciones sí, pero a lo largo de mi práctica docente he notado que el problema aqueja a jóvenes y a viejos. ¿El problema es una cuestión de actitud? ¿de pragmatismo? ¿de urgencia? ¿de comodidad? o de todas, o de más; entonces se vuelve un problema complejo. Estoy buscando a través de la memoria que es el eje medular de la cátedra del Dr. Braunstein, una relación de lo más profundo de nuestro insconsciente que permita mostrar una luz de por qué, particularmente el mexicano, no puede o no quiere apropiarse de estas tecnologías considerando que son el motor de una sociedad de la información y que camina hacia una sociedad del conocimiento. "Hay algo en la mente del mexicano que no le permite apropiarse de la informática" como una vez me planteó Juan Manuel Zurita[3] en una charla que sostuvimos hace tiempo y que coincidentemente compartimos. La cátedra del Dr. Braunstein es la oportunidad de buscar indicios que me permitan reflexionar sobre los problemas que he expuesto y buscar soluciones, al fin y a cabo es el perfil de egreso del pedagogo.

Por último, se preguntarán por qué el título de esta entrada se llama así. Es la hora en que tomaré la cátedra del Dr. Brauntein y como lo indica habrá más partes.

Notas

[1] La línea de investigación de la Maestra Martha Diana Bosco Hernández es sobre la educación abierta, a distancia y en línea. Ella recibió un reconocimiento por parte de la UNESCO en 2005 (http://www.dgcs.unam.mx/gacetaweb/2005/050317/gaceta.pdf).

[2] Para más información sobre el trabajo académico del Dr. Braunstein consulte el siguiente sitio web: http://www.nestorbraunstein.com/

[3] Juan Manuel Zurita Sánchez es bibliotecólogo de la UNAM, profesor del Sistema de Universidad Abierta en la Facultad de Filosofía y Letras (UNAM) y actualmente cursa una maestría en Antropología Social en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Su línea de investigación es la Antropología del Software Libre y tiene una bitácora en la dirección http://antropologiadelsoftwarelibre.blogspot.com/.

jueves 24 de julio de 2008

¿Crisis en la educación?

"Hay que educar a los educadores".
Eduardo Nicol

A modo de introducción

En una revisión de mis ensayos de filosofía a lo largo de este tiempo, he notado que todos giran en torno a un problema: el significado de la educación y su particular relación con el maestro o profesional de la educación como he llamado generalmente al pedagogo o cualquier persona relacionada. Éste ensayo no es la excepción pero lo que sí es, la forma como se aborda el tema. He seleccionado una lectura en particular, "Crisis de la educación y filosofía" de Eduardo Nicol,[1] que ha tocado profundamente la idea sobre lo que debe ser un verdadero pedagogo y me he dado a la tarea de hacer una interpretación más precisa sobre ésta, ensayando bajo la premisa de "cultivar el gusto por la poesía y el respeto por la filosofía [que] es lo propio de los hombres cultos".[2] Éste es un primer intento.

A propósito de la crisis de la educación y la filosofía

¿Qué es lo que hace pensar en una crisis de la educación? ¿Qué es lo que falla en la educación para decir que hay una crisis? Si se habla de crisis, ésta puede determinarse desde varios aspectos como un cambio brusco, una mutación, en una duda, en un momento decisivo, de una dificultad o una escasez de algo. ¿En cuál de estos aspectos se habla de una crisis de la educación? Si se hace un balance de la educación en nuestros días se observa una cierta descomposición educativa y con ella, una descomposición cultural que toca cada una de las actividades humanas. Pero, ¿es acertado hablar de una descomposición? Sí, si hablamos de un deterioro y con respecto a la educación está determinada por una escasez y por una duda en una situación complicada.

¿Qué tipo de escasez tiene la educación? Primero ha sido fragmentada en dos, en una dicotomía irreconciliable en que la reflexión y la práxis ha hecho una dualidad del ser humano, al prágmatico y al reflexivo, al homo faber y al homo sapiens como los identifica Nicol.[3] El empuje del primero hacia el segundo, es el punto de tensión de esta crisis que, como se mencionaba antes, invade cada actividad humana incluyendo a la filosofía y también a la educación, pero no una educación acotada a la transmisión de conocimientos. Esto es algo que los educadores, los profesionales de la educación deben tener en cuenta, la educación como paideia que integra reflexión y praxis como una conjugación del ser humano es lo que está en crisis. ¿Cuántos son educadores sin serlo? y la sentencia de Nicol con respecto a ésto es: "Hay que educar a los educadores". [4]

Estas palabras son fuertes y preocupantes, "educar a los educadores" significa que tenemos "... carencia del ethos en la práxis y en la paideia".[5] Es decir, los educadores han dejado de ser auténticos, la carencia de congruencia en lo que se dice, se hace y se piensa es una crisis que se envuelve en el pragmatismo extremo del ser humano derivando en un desequilibrio del verdadero ser. Rescato la pregunta de Nicol, ¿qué somos? ¿Tenemos claro cuál es la misión como educadores o sólo realizamos el trabajo de forma monótona, sin sentido, sin reflexión? Ni lo uno, ni lo otro, mucho menos lo primero le queda muy claro al educador porque ha renunciado a la reflexión y sin ésta, no existe una idea clara de lo que se quiere y si se quiere, si se nos permite parafrasear a Nietszche. El educador tiene sobre sus hombros un trabajo que de él requiere una preparación como ningún otro porque no sólo es el medio de transmisión del conocimiento sino un promotor de cultura.

Ahora, en nuestro momento histórico, el educador es inculto. Nicol dice que no es por una carencia sino por una "renuncia implícita y colectiva a la cultura que antes se obtenía con el trabajo".[6] ¿A qué renunciamos? Una renuncia implica un acto libre pero si es implícita no necesariamente lo es, entonces ¿renunciamos a la libertad? Si es así, esta renuncia es la razón por la que el pragmatismo gana terreno con respecto a la reflexión pues se considera al proyecto de vida en términos de ganancia y no de formación. Utilidad y nada más es lo que caracteriza a la paideia de nuestro tiempo por eso es colectiva pues para requerir de una ganancia necesariamente debe haber un proceso de intercambio. Esto nos lleva a terrenos escabrosos en pensar a la paideía como un producto de consumo el cual abordaremos en otro momento, no en este escrito pero es importante evidenciarlo.

Aquí se encuentra la duda para muchos, hay una crisis como se ha argumentado pero, ¿se vislumbra un cambio renovador? Para muchos, los más pesimistas, no hay renovación pero el problema lo tenemos detectado: evitar la de-formación del ser humano. Para ello, educar a los educadores es el punto importante pues en ésto se encuentra la paideia y nos lleva de la mano de Nicol a preguntar quién será el educador de los educadores.

La filosofía es paideia, nos dice Nicol pero no como un programa de estudios o una planeación de clase sino como un acto reflexivo que nos lleva a una autocrítica.[7] No es instrucción, es formación y ésta no se manifiesta en forma tangible, no tiene una finalidad práctica pero es necesaria así como la poesía. Ambas, filosofía y poesía son elementos imprescindibles para la formación del educador pues en ellas descansa el pensamiento que si antes sólo la recitaban con el advenimiento de la escritura, éstas se plasman dibujando pensamientos. Es hermoso. Cultivar la poesía y respetar la filosofía es el equilibrio que con acertada precisión Nicol define, "la paideia es el cultivo de hombre"[8] e implícitamente del educador pues es éste el que debe reflejar la paideia a todo lo que se encuentre en contacto con él. Ésto es un trabajo arduo pero imprescindible.

Ahora se escucha en muchas partes sobre la sociedad de la información, sobre la globalización, el barbarismo, de la cultura de la urgencia (si de alguna forma ésta fuera cultura), y en otros conceptos que no permiten detenernos a la reflexión pero el hecho de esta falta de permisividad, no es excusa para no reflexionar, se debe buscar el modo, el momento para cultivar al hombre y restituir el equilibrio al que se ha renunciado. El educador, desde esta concepción de la paideia, debe abrir paso a la modelación del ser no sin antes enderazarse a sí mismo. En pocas palabras, hay que educarnos a todos y en todo momento. Éste es el compromiso.

Notas

[1] Eduardo Nicol. Ideas de vario linaje. Editor Enrique Hülsz. México, Facultad de Filosofía y Letras – Universidad Nacional Autónoma de México, 1990. Págs. 393-402. (Seminario de Metáfisica).

[2] Ibídem. Pág. 401.

[3] Ibídem. Pág. 397.

[4] Ibídem. Pág. 398.

[5] Loc. cit.

[6] Ibídem. Pág. 396.

[7] Ibídem. Pág. 399.

[8] Ibídem. Pág. 401.