Cabanga

Es la noche que abruma mi alma, no es la causante, es el lugar donde su manto me cubre mientras mi ser, sobrecargado otra vez, pide una esquina para armonizar mi cuerpo, mi espíritu. 

La lejanía de los otros es el pesar de una vida íngrima donde las rarezas se manifiestan donde reina lo que se supone normal. Ideas, pensamientos que se vuelven diatribas a lo que es diferente atentando contra la diversidad que como arma empuña la rigidez cognitiva, los vacíos, los traumas, los miedos. 

Mis dedos pulsan buscando calmar mi aliento. 

¡Es imposible! 
¿Es imposible? 

Dudo en esta noche del cuervo y la sombra que proyecta la carga de mi esencia. Sé que me aqueja pero el engendro por abatir pareciera indestructible, esta miseria humana pareciera eterna y mi vida se me acaba.

Esta noche, bajo la luz de una lámpara, mis palabras son el único refugio que tengo y aún asi me cuesta dibujarlas. 

José Daniel Guerrero Gálvez, Oquitzin Azcatl.

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