jueves, 23 de abril de 2009

La educación y la Revolución Mexicana

¿Cómo podemos transformar una sociedad sino se tiene conciencia de nuestra historia? Esta falta de memoria es un síntoma de nuestro tiempo y eso han manifestado diversos autores, uno de ellos es precisamente Eric Hobsbawn cuando dice:

La destrucción del pasado o más bien de los mecanismos sociales que vinculan la experiencia contemporánea del individuo con la de generaciones anteriores es uno de los fenómenos más característicos y extraños de las postrimerías del Siglo XX [es decir,] hombres y mujeres [...] crecen en una suerte de presente permanente sin relación orgánica alguna con el pasado del tiempo con el que viven.1

Este síntoma es un mal de nuestro tiempo que se ha integrado a la vida cotidiana de las personas. Pero qué hay de los profesionales de la educación, en caso particular, los pedagogos que inmersos en la vastedad de la educación, en ocasiones implementan o más bien, implantan estrategias educativas diseñadas para un tipo de sociedad diferente, dejándose llevar por la ilusión que la educación es la panacea, la solución de todos los males. Posiblemente, la solución o el problema no está en la educación sino en el ser humano.

¿Cómo implementar estrategias educativas si no se conoce la historia de una sociedad? Es como construir una casa sin cimientos que inevitablemente se derrumbará; final análogo de muchas estrategias educativas que por su naturaleza son buenas pero han fracasado por diversas circunstancias y entre éstas, el pobre conocimiento de la historia, en caso particular, de México. ¿Qué factores influyen en el fracaso de estas estrategias? Uno de estos factores es el cambio en el orden político, económico o social sin importar donde provenga, éste producirá una transformación. En el caso de México, la Revolución Mexicana determina esta transformación social en el cual se destruye el sistema promovido por un Estado oligárquico y neocolonial para pasar a otro tipo de Estado que buscaba reorganizarse y consolidarse en la primera mitad del Siglo XX.2 El periodo de la Revolución Mexicana se ubica en tres fases determinantes para su estudio. De 1908 a 1911 se manifiesta como un movimiento político donde la oposición electoral era la principal herramienta de contienda para buscar la transformación del país; después de 1911, el movimiento abandonó el terreno político para convertirse en un movimiento social más amplio que integra cada uno de los estratos sociales en ese tiempo, hasta llegar a los años de 1913 y 1914, en un periodo revolucionario que servirá de ajuste y fundamentación de un Estado que determinará su hegemonía en los años siguientes.

Pero, ¿qué ocurre con la educación durante estos años que la transformación social es intensa? En el periodo del Porfiriato surgieron grandes pedagogos preocupados por las condiciones educativas del país, principalmente por el abandono de la eduación en el ámbito rural.3 Todos estos pedagogos comaprtían la idea que "la educación popular era universalmente reconocida como el instrumento único que podía conducir al país a tan ansiado progreso"4 El problema no radica en que si la educación llegaba o no a los ámbitos rurales sino en la idea de tener una visión de un México fragmentado; de ahí parte la hipótesis que la educación no es el problema sino el hombre en sí mismo. La población indígena era -y lo sigue siendo-, la excluída de muchos beneficios de una sociedad porfirista, revolucionaria y postrevolucionaria, cuya herencia llega hasta el México contemporáneo. Este hecho es una constante en las tres etapas de la Revolución y se puede constatar la posición indígena en este periodo en los números 3 y 4 del Boletín de Instrucción Pública:

¿Cómo ha de poder esa raza indígena constituir una fuerza viva en la nacionalidad mexicana, cuando carece de la comunidad del lenguaje y cuando por tal carencia no hay homogeneidad entre sus hábitos y los del resto de la población mexicana y hay una distancia inmensa en cuanto a sus ideales5

Entonces, ¿cuál era la relación entre los indígenas y el resto de la población mexicana? Pues hay una clara división que los indígenas no son mexicanos y que se pretende que lo sean para quen constituyan "una fuerza viva en la nacionalidad mexicana". El estudio de este periodo da pistas de esta relación que hasta  estos tiempos se mantiene como un problema educativo; ejemplo de esto es la iniciativa de ley de las escuelas de instrucción rudimentaria en 1911 que su intención más que promover una educación popular sirvió como "... medida urgente del régimen pofirista ante la acción revolucionaria de los maderistas".6 Se constata con otros hechos esta visión de los indígenas de forma constante: Vasconcelos y su ideal de "raza cósmica",7 la conveniencia del grupo de poder en consenso con las bases sociales para mantener su hegemonía,8 la escuela como motor para el desarrollo económico buscando una integración por medio de este y no por una identidad cultural,9 entre otros más.

¿Cómo implementar estrategias de educación con una visión fragmentada? ¿Cómo entender a la educación mexicana sin considerar a toda su población? Son preguntas que derivan de este periodo histórico de la Revolución Méxicana, que aún tienen vigencia y posiblemente la seguirán teniendo. Pero algo más se debe reflexionar y siguiendo la tradición de pertenencia en la pedagogía, posiblemente el Sistema Educativo Méxicano se ha esforzado en promover una pedagogía de la exclusión y los profesionales de la educación en cierta medida no han podido concretar una solución real al problema o bien, se han dejado seducir ante la costumbre del consenso dejándose llevar por el tobogan de la hegemonía de los grupos de poder.

Notas
1 Eric Hobsbawn. (1995). "vista panorámica del Siglo XX" en Historia del Siglo XX. Barcelona: Crítica. p. 1.
2 Javier GarciaDiego. (2004). "La Revolución" en Nueva Historia Mínima de México. México: COLMEX/SEP. p. 225.
3 Josefina Z. Vázquez. (2000). "Revolución Mexicana". En: Nacionalismo y Educación en México. México: COLMEX. pág. 105.
4 Loc. cit.
5 Boletìn de Instrucción Pública, números 3 y 4 (1912). Pág. 349 apud Josefina Z. Vázquez. (2000). "La Revolución Méxicana". En: Nacionalismo y Educación en México. México: COLMEX. pág. 106.
6 Carlos Gómez Nava. (2001). "La Revolución Mexicana y la educación popular". En: Historia de la educación pública en México. México: SEP/FCE. pág. 127.
7 Carlos Ornelas. (1995). "El cambio profundo: La creación de la Secretaría de Educación Pública" En: El Sistema Educativo Mexicano. México: FCE. págs. 99-106.
8 Lorenzo Meyer. (2002). "La institucionalización del nuevo régimen". En: Historia General de México. Versión 2000. México: COLMEX/Centro de Estudios Históricos. Págs. 823-846.
9 Carlos Ornelas. (1995). "Los tiempos de Bassols: La segunda reforma profunda" En: El Sistema Educativo Mexicano. México: FCE. págs. 106-115.

2 comentarios:

  1. se puede decir que en ese tiempo revolucionario, solo se preocupaba de "que enseñar, mas no como enseñar".

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  2. Sí, las prisas de lograr y asentar los cambios sociales lo más pronto posible hacia eficaz el proceso educativo pero no eficiente.

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